Fotografía de archivo de Infierno Sweet · aportada al Archivo CMTK
◆ Miniteca · Poder Móvil
Infierno Sweet
La miniteca del cerrito
Fundada en 1977 por José Gregorio Bello «Goyito» en una populosa barriada de Puerto Ordaz, Infierno Sweet fue la miniteca del efecto y la sorpresa —cañones de pólvora, luces cocteleras y una recordada máquina de burbujas— que, tras fundirse con Energía, se lanzó de lleno a las guerras de minitecas de Guayana.
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La miniteca del cerrito
La historia de Infierno Sweet comienza alrededor de 1977, cuando José Gregorio Bello —«Goyito» para todos— la fundó y la echó a andar desde una populosa barriada de Puerto Ordaz. Por su ubicación en lo alto, el cariño popular la bautizó para siempre como «la miniteca del cerrito»: un nombre que todavía despierta recuerdos en quienes crecieron bailando con ella.
Antes que las grandes guerras, Infierno Sweet fue la miniteca de la celebración íntima. Muy solicitada para eventos privados —quinceaños, matrimonios y graduaciones—, se ganó su reputación animando las fiestas del barrio y de la ciudad, con un sello que la distinguía desde temprano: la obsesión de su fundador por el espectáculo.
El arte del efecto
Cuando la tecnología de iluminación todavía no llegaba a las minitecas de la región, Goyito ya montaba un show. Infierno Sweet sorprendía con recursos que pocos habían visto: cañones de pólvora que estallaban en plena presentación y dejaban al público paralizado, haces de luz generados por un grupo de luces cocteleras y, por encima de todo, la magia de las burbujas flotando en el aire.
Aquella máquina de burbujas se volvió su firma. Quien vivió una noche de Infierno Sweet la recuerda: la pólvora, la luz y las burbujas convertían cualquier salón en un acontecimiento. El efecto no era un adorno, era parte de la identidad de la agrupación.
La fusión con Energía y las guerras
Con las guerras de minitecas ya en marcha, Infierno Sweet se fusiona con Energía —conservando su propio nombre— para dar el salto a la competencia. El resultado fue una alineación de lujo: cuatro platos en acción, con Carlos Luis Valenzuela y Enrique Rojas al control de las mezclas; Carlos Simoza en la animación y la voz; y Goyito a cargo de la iluminación y los efectos que casi nadie más tenía.
Entre la explosión de los cañones que paralizaba al público, los haces de las luces cocteleras y las burbujas suspendidas en el aire, Infierno Sweet nunca dejaba de impresionar. Y en medio de todo estaba la voz de Simoza: en plena fiesta encendía la pista con jingles cargados de energía —«¡Suena, suena, suena… Infierno Sweet!»—, mientras que para abrir la noche reservaba una presentación íntima y solemne, envuelta en su Cámara de Eco Roland.
Escenarios mayores
Infierno Sweet llevó su espectáculo a los escenarios más importantes de Guayana. Ofreció presentaciones majestuosas a casa llena en el Club Náutico Caroní y actuó en recintos de peso como el Colegio de Ingenieros y el Sindicato Sutra Hierro.
Compartió tarima y festivales con minitecas como Hot Way, Roseland, Saxon, Anaconda, Western, Cowboy y Betelgeuse. En la Fiesta de las Quinceañeras alcanzó otra dimensión: subió al mismo escenario que la orquesta Los Melódicos, codeándose con la música en vivo de primera línea del país.
La gira a Monagas (1982–1983)
Entre 1982 y 1983, Infierno Sweet emprendió una de las giras más largas que se le recuerdan a una miniteca de la zona: una travesía por el estado Monagas donde compartió escena con equipos como Dinamita. La gira fue comandada en la consola por Carlos Luis Valenzuela.
El primero de esos montajes fue también el debut de la miniteca fuera de Ciudad Guayana: en septiembre de 1982, ante una multitud, Infierno Sweet se presentó en la población de La Candelaria, estado Monagas. El salón se apagaba para dar paso al brillo de las luces violeta y las cocteleras, mientras la máquina de burbujas —ya sello de la casa— lanzaba millones de pompas de jabón sobre el público y los cañones de pólvora estallaban entre la música. El espectáculo, que nadie en la zona había visto antes, hizo salir despavorida a parte de la gente, que tuvo que ser llamada de vuelta al salón.
La miniteca regresó a Ciudad Guayana sin su discjockey: el servicio militar de Venezuela reclamó a Carlos Luis Valenzuela, que se quedó cumpliendo con el deber. De aquel tiempo queda también la memoria de Rafael Agüero, colaborador de la agrupación durante su actividad en escena.
«Desde el Soberbio Orinoco, y desde el otro soberbio río de Venezuela, el Caroní, llega para ustedes el sonido, la iluminación y las mezclas de la número uno: ¡Infierno Sweet, sweet, sweet!»
El adiós y el salto a Hot Music (1984)
En 1984, Infierno Sweet se despide del medio. Parte de su grupo no se detiene: da el salto a un nivel superior y se integra a Hot Music, «La Number One» de Guayana, donde Enrique Rojas, Carlos Luis Valenzuela y Carlos Simoza escribirían el siguiente capítulo de esta historia. Pero el recuerdo del cerrito —la pólvora, las luces y las burbujas— quedó grabado. Esa era Infierno Sweet.
Redes
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Créditos y fuentes
· Relato de sus protagonistas a CulturaMiniteka.com: José Gregorio Bello «Goyito» (fundador y propietario), Carlos Luis Valenzuela, Carlos Simoza y Enrique Rojas, junto con testimonios de seguidores de la miniteca.
· Cruce interno del Archivo MiniTK: fichas de Hot Music y de la miniteca Energía, y de los discjockeys Enrique Rojas y Carlos Luis Valenzuela y la voz Carlos Simoza.
· Testimonio directo de Carlos Simoza al equipo CMTK (septiembre de 2026): la presentación de Infierno Sweet en La Candelaria, estado Monagas, en septiembre de 1982, con máquina de burbujas, luces cocteleras y cañones de pólvora, y su presentación de apertura completa.
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